El Arca de Noé de las Plantas

enero 4, 2021 0 Por claretcoromoto
El Arca de Noé de las Plantas

Una de las claves que señalan los científicos para que los cultivos puedan adaptarse al cambio climático es la diversificación. En el archipiélago noruego de Svalbard se encuentra el depósito de semillas más grande del mundo. Conocida como la «cámara del fin del mundo», es capaz de resistir terremotos, impacto de bombas o desastres naturales.

En total, 3.000 metros cuadrados de almacén que tienen como objetivo salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivos que sirven como alimento para un hipotético caso de una catástrofe local o mundial. Se estima que existen más de siete millones de especies de plantas en el mundo, de las que dos millones son únicas.

Qué se almacena en el Arca de Noé vegetal

En este Arca de Noé vegetal se almacenan un millón de semillas de más de 4.000 especies. Ahora, la pregunta que se hacen es cuánto tiempo son capaces de permanecer vivas las semillas, cuestión crucial para los bancos de germoplasma y los investigadores de plantas y semillas. Para ello han iniciado un experimento de simientes que durará cien años.

Y si hay una persona en España que entiende bien de plantas y de sus posibilidades en la alimentación del futuro es Diego Orzáez, investigador del CSIC a cargo de proyectos de ingeniería genética y biología sintética. A él nos remite el microbiólogo

Francis Mojica, pionero en el descubrimiento de las secuencias CRISPR, que ha permitido el desarrollo de la tecnología de edición genética CRISPR-Cas, sobre la que ha recaído este año el premio Nobel de Química.

«En un contexto de presiones demográficas y medioambientales, la mejora de nuestros sistemas de producción agrícola es imprescindible si queremos alcanzar un futuro sostenible. La mejora genética consiste en equipar nuestros cultivos con mecanismos genéticos propios que los defiendan de las nuevas amenazas, que las hagan resistentes a plagas, a enfermedades, a las se- quías, las altas temperaturas… Son retos de futuro que tiene la biotecnología vegetal»,

explica Orzáez.

Y qué son las proteínas CRISPR/Cas9

Las proteínas CRISPR/Cas9 son el equivalente en el genoma a potentes programas de búsqueda, que nos permiten orientarnos en el inmenso libro de instrucciones del ge- noma y, bien introducir pequeñas modificaciones, bien incorporar con precisión nueva información.

«Lo novedoso de esta tecnología es que podemos incorporar la nueva información exactamente en el renglón elegido de la página deseada, allá donde una instrucción tenga su sentido y en ningún otro lugar», relata este experto, quien nos anima a no llevarnos a engaño.

Por un lado, no estamos hablando de organismos transgénicos y, por otro, los alimentos de hoy día son el resultado de haber ido seleccionan- do aquellas mutaciones que por azar resultaron ser más beneficiosas:

«Llevamos modificando el genoma de nuestros cultivos desde el Neolítico», puntualiza. Con una regulación más accesible señala que el cambio más inmediato que cabría esperar en un horizonte de diez años es una explosión de diversidad, tanto de variedades como de especies, y mejorar sus capacidades nutricionales.

Nos permitiría utilizar las plantas como biofactorías de biomoléculas usadas en farmacia, medicina o cosmética. Además, explica que resulta tecnológicamente plausible diseñar plantas «inteligentes» capacitadas para responder con antelación a una alerta meteorológica, como por ejemplo una helada, con la producción de compuestos defensivos como una proteína anti-congelante o que, ante la detección remota de una plaga, respondan con la producción de compuestos volátiles defensivos, como feromonas sexuales que confundan a los insectos.

«Las plantas del futuro serán probablemente como nosotros queramos que sean. Las decisiones empiezan a tomarse hoy mismo, y de nuestras decisiones presentes de- penderá el futuro de las siguientes generaciones sobre la Tierra», sentencia.

Nutrientes autosostenibles

Y uno de los organismos que parecen vegetales, pero que no lo son y sobre los que se está investigando extensamente por sus propiedades, son las algas. Pertenecientes al reino Protista, que agrupa a los organismos que no pueden ser considerados animales, plantas, hongos o bacterias, están repletas de nutrientes y necesitan muy poco para crecer. La empresa española Green Sea Bio System One (GSBS) ha conseguido desarrollar, patentar e implementar el sistema de cultivo industrial de microalgas más avanzado del mundo, en términos de eficiencia productiva y pureza de su biomasa obtenida.

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En su planta situada en el municipio alicantino de Muxamiel se obtiene un liofilizado al 100% de la microalga Tetraselmis chuii. «Se trata de un bio-regulador metabólico natural que permite restaurar el equilibrio energético y funcional del organismo», explica Luis Gómez, director general de la compañía, quien puntualiza que «el proceso de cultivo, fruto de más de quince años de conocimiento e investigación, le confiere unas propiedades únicas».

La gran «plasticidad metabólica» y la rápida capacidad de crecimiento les permite duplicarse en cuestión de horas, produciendo una biomasa de gran versatilidad en su aplicación: alimentación humana y animal, farmacología, cosmética, agricultura, ganadería, cultivos hidropónicos y acuicultura. «Lo más sobresaliente del cultivo de microalgas es la autosostenibilidad económica, social y ambiental», insiste Gómez.

La necesidad de mejorar la circularidad de los materiales de los envases de alimentos y bebidas para aumentar su reutilización, reciclado o compostaje es urgente. En este sentido, hay interesantes iniciativas como la de la startup  Notpla que, precisamente, utiliza las algas para crear una alternativa a los envases de plástico. Una de sus innovaciones más conocidas es «Ooh», una cápsula de agua comestible que se ingiere después de su uso y que ha sido utilizada, por ejemplo, para proporcionar hidratación a los corredores de eventos como la Maratón de Londres. «Las algas son más ecológicas que las alternativas a base de almidón, ya que no necesitan tierra ni tiempo para crecer.

Una de las especies que usamos crece hasta un metro por día», explica Rodrigo García, cofundador de Notpla. A finales de este año, lanzarán una nueva línea de recipientes para alimentos desechables que no contienen productos químicos sintéticos y están cubiertos con un revestimiento impermeable y a prueba de grasa. También hay iniciativas como la de la empresa Saltwater Brewery, pionera en hacer comestibles los six packs de sus bebidas para que, en el caso de acabar en los océanos, sirvan de alimento para los peces.

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Pero no solo el sector de la producción está experimentando una revolución innovadora, la restauración también está su-friendo acelerados cambios, en especial con el auge del delibery, muy acentuado por la pandemia. «Macco Robotics nació con el objetivo de revolucionar el mundo de la restauración, lo estamos haciendo y lo vamos a seguir demostrando», señala Víctor Martín, CEO de esta compañía sevillana enfocada en el desarrollo y fabricación de productos y procesos basados en robótica e Inteligencia Artificial para trabajar con alimentos y bebidas. Y su éxito es rotundo.

Cocinas fantasmas

Martín explica que preparan el lanzamiento de una Dark Kitchen. Estas cocinas fantasmas no están abiertas al público pero sir- ven comida a domicilio. Su tecnología, interconectada con el usuario (capaz de medir parámetros de salud) permitirá elaborar los platos de manera personalizada, con la cantidad de proteínas o carbohidratos que la persona necesite según las circunstancias.

«Estamos en el momento perfecto para diseñar la nueva forma de consumo y de alimentación», asegura Martín. La ciencia ya tiene listo el menú para enfrentar los retos globales alimentarios y contribuir a salvaguardar los recursos naturales si cuenta con el compromiso de Gobiernos, productores y consumidores.

Fuente: Abc